Reflexión a partir de la noticia del joven ruso que asesina
a un profesor
En los últimos días se ha
escuchado la noticia del adolescente ruso que asesina a un profesor de su
escuela, los medios mencionan que el joven era un buen alumno que sufrió una
crisis emocional y que actúo impulsado por sus sentimientos. La noticia puede
tornarse irrelevante en un mundo que parece acostumbrarse a estas
manifestaciones de violencia o despertar la reflexión de quienes realmente
pretendan comprometerse en la encomiable tarea de educar.
Entrelíneas del hecho se
vislumbra en parte la verdad del mundo actual que, caracterizado por la
incertidumbre de los cambios sociales, la versatilidad de las redes de
comunicación y los avances de la ciencia y la tecnología, tiene sed de
humanización y clama por la atención a la individualidad de la persona en una
realidad en que ésta parece diluirse. En este contexto el papel del educador
encuentra la pauta de su reinvención: En la avalancha de las constantes
transformaciones sociales es posible encontrar continuas oportunidades de
humanizarse y humanizar a sus alumnos durante todo el proceso educativo.
Reinventarse para saber ser
Del planteamiento anterior emerge
el énfasis que ha de poner el educador en su formación, la cual no puede
limitarse a la adquisición de competencias pedagógicas, tecnológicas o
académicas, sino que ha de tener un firme entrenamiento en la integración de su
personalidad, en las habilidades de relaciones humanas y de resolución de
conflictos y, especialmente en el acompañamiento de otros. El educador ha de
ser consciente de que sus discípulos internalizarán más actitudes y valores a
partir de su ejemplo de vida que de sus discursos, por ello como mediador de valores
ha de ser coherente, disciplinado e íntegro.
Reinventarse para saber convivir
Consecuencia de un compromiso de
ser plenamente humano, el educador podrá proponer entornos educativos regidos
en los principios del respeto, la autorregulación, el diálogo, la escucha, la
autoridad, la cooperación y la negociación; es decir convertirá toda situación
en un espacio de entrenamiento para la convivencia armónica y la procuración de
la paz mediante la prevención.
Reinventarse para saber conocer
En una realidad compleja en
constante evolución no es suficiente, como antaño adquirir conocimientos vacíos
de sentido, es preciso, en una sociedad de la información y de la tecnología, desarrollar
habilidades para aprender a conocer: es
decir, a seleccionar, clasificar, analizar y utilizar la información pertinente
para la toma de decisiones y la resolución de problemas de la vida cotidiana.
De esta forma el educador desarrollará un pensamiento crítico capaz de provocar
en sus alumnos procesos de búsqueda de aprendizajes relevantes y significativos
y de acompañarlos en la búsqueda de soluciones para enfrentar situaciones
inciertas y complejas que les presenta el contexto actual.
Reinventarse para saber hacer
Las herramientas de las
Tecnologías de la Información y de la Comunicación representan para los
docentes una oportunidad para ser creativos y delinear nuevas estrategias para
acercarse a los alumnos, conocer sus intereses y proponerles un uso crítico y
seguro de las mismas que les conduzcan a una vida más digna.
Al igual que al adolescente ruso
no le bastó ser un estudiante destacado, para saber manejar sus emociones, es posible que muchos jóvenes actuales no les
baste la educación que reciben para
saber ser más humanos y sobrevivir con dignidad en una sociedad tan compleja e
incierta, por ello es urgente que el educador del Siglo XXI mantenga una actitud de flexibilidad
y dinamismo que posibilite su reinvención constante y su disposición a
trasmitir lo esencial: el ansia de ser seres humanos dignos.
Reinventarse, tener nuevos retos, permitir que otros también nos enseñen, es un elogio para nuestra persona y sobretodo es volverse un instrumento de Dios enmedio del mundo, pues unidos a su verdad seguiremos luchando porque en cada familia se formen verdaderos hijos de Dios.
ResponderBorrarQue El Señor, llene su corazón de paciencia y muchas bendiciones.
Gracias.