Comunidades de Aprendizaje en red: del aprendizaje formal limitado al informal e ilimitado
En la primera década del siglo
XXI se realizan diversos análisis sobre la pertinencia del modelo educativo vigente
en el contexto de la sociedad global; con la aplicación de las pruebas PISA y ENLACE,
en México se pone en evidencia la ineficacia del modelo tradicional que se
practica en no pocas de sus instituciones y se evidencia que muchos egresados no están preparados para integrarse
al campo laboral y desempeñarse eficazmente al enfrentar los desafíos de una
sociedad compleja.
En consecuencia la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE), recomienda que el modelo
educativo del Siglo XXI ha de reorientarse hacia la formación del alumno para
que éste sea el generador de su aprendizaje y sea capaz de asumir las circunstancias de un ambiente laboral
condicionado por los avances de la tecnología. Así mismo, la OCDE destaca que la
educación actual ha de promover el saber
ser, conocer, hacer y convivir, es decir, ha de ser integral.
El nuevo contexto reclama de la
escuela la capacidad de innovarse, de tal forma que sus egresados no se limiten
a una educación enciclopédica, que resulte obsoleta cuando los conocimientos no
puedan ser aplicados en la solución de problemas de la vida cotidiana, sino que
desarrolle en los educandos, de manera constructiva, la capacidad de aprender
contenidos nuevos, de interactuar con la inteligencia colectiva que circula en
las redes y que le aporta información para
la toma de decisiones y la solución de los problemas complejos que enfrenta
constantemente.
En los albores del nuevo milenio,
los
actores principales del proceso de aprendizaje tienen características que
posibilitan o frenan esta transición del proceso de transformación de
las instituciones; por un lado, los educandos poseen cada vez más habilidades
digitales natas, por otro, muchos docentes se resisten a emigrar de sus métodos
tradicionales de enseñanza a innovadoras formas de provocar procesos de
aprendizaje con ayuda de las nuevas tecnologías; la causa no radica en que no
estén convencidos de su eficacia, sino en la incertidumbre que representa
usarlas cuando no fueron entrenados en ello.
Las redes de comunicación
contienen grandes cantidades de conocimiento que está incrementándose y
actualizándose constantemente, que permanece disponible para quien desee
consultarla las veinticuatro horas y que ofrece espacios interactivos para
compartir, crear y criticar.
De lo anterior se puede derivar
la oportunidad de una complicidad creativa
entre el Educador del Siglo XXI y
las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación que promueva:
A. La conciencia de interactuar en las
redes formando comunidades de aprendizaje que colaboran en la construcción
del conocimiento: Es importante procesar la información que ofrece la
red y más relevante es aprender a compartir en ella. Aprender a conocer.
B. Un
pensamiento crítico y creativo capaz de utilizar la información pertinente en
cada caso, de cuestionar y analizar la dinámica de los hechos sociales y de
argumentar adecuadamente las opiniones y conocimientos compartidos a la
comunidad. Saber ser
C. Un
liderazgo propositivo de relaciones personales y virtuales que promuevan la
cooperación, la responsabilidad y el respeto. Saber convivir.
D. Un
aprendizaje informal permanente, apoyado en las nuevas tecnologías, que
trascienda las fronteras del aula, sea ilimitado y permita desarrollar las
habilidades de resolución de problemas. Saber hacer.
Estas líneas de intervención
exigen una actualización del docente en la que éstos se aventuren a manejar las
nuevas tecnologías con la certeza de encontrar en ellas el espacio más propicio
para formar comunidad con sus alumnos y en general con la sociedad del
conocimiento.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Agradezco tus aportaciones para ampliar la información del tema.