martes, 29 de abril de 2014

Educar para la integridad personal en una sociedad global

Es evidente que los retos de la sociedad actual respecto a la educación rebasan toda frontera, sobrepasan cualquier cultura y es entonces cuando el ser humano ha de preguntarse sobre lo que es realmente valioso y debe permanecer como eje guía de las decisiones que le conduzcan a su construcción personal y la de su entorno.

En este contexto podemos preguntarnos: ¿qué es la integridad personal?, y si se responde que es la articulación de los ideales, normas, creencias y convicciones que impulsan el actuar de una persona, entonces habrá que ahondar en el elemento que configura dicha amalgama y posiblemente se concluya que este valioso aspecto a formar es la conciencia del ser humano.

La conciencia desde la concepción platónica


Platón ilustra su concepción a cerca de la constitución interna del alma humana. Esta alegoría habla de un auriga que conduce un carro tirado por dos caballos alados:

El conductor del alma humana conduce un par de caballos, uno de los cuales es noble y de casta noble, pero el otro todo lo contrario en raza y carácter. La conducción es difícil y problemática.

El auriga representa el intelecto, la razón, o la parte del alma que debe guiar al alma hacia la verdad, un caballo representa impulso racional o moral o la parte positiva de la naturaleza pasional (indignación justa) mientras que el otro representa las pasiones irracionales del alma, apetitos o naturaleza concupiscente. El Auriga dirige la carroza/alma, tratando de detener los caballos de ir maneras diferentes y avanzar hacia la iluminación.
En esta alegoría, el conductor puede ser equiparado con la conciencia, así, formar la conciencia es tan importante como enseñar a conducir a quien ha de hacerse responsable de conducir un vehículo en el que está en juego la propia vida y la de los otros con quienes en el transitar del recorrido se compartan los mismos caminos o sus cruces.
 
Cualidades básicas de la conciencia:
Libre:  en cuanto a iluminada por la verdad, es decir el conocimiento y la búsqueda de la verdad a través de la ciencia y la fe  le permite visualizar con mayor amplitud la realidad, en su bondad y maldad, y actuar iluminado por lo que conduce a la realización de la plenitud humana.
Responsable: en tanto mueve a realizar los actos humanos de forma libre y voluntaria y asume las consecuencias de los mismos en todo tiempo.
Reflexiva: Medita los efectos de sus acciones, se renueva y se reprende a sí misma.
Orientada: Con claridad en sus objetivos y dispuesta a no dejarse desviar de sus metas.
 
´Formar la Conciencia
  • La persona conozca lo que sucede en su entorno, desde la capacidad de asombro de los niños que se quedan observando un animalito, hasta el adulto que se informa sobre las noticias del acontecer cotidiano.
  • El sujeto tome decisiones y asuma responsablemente sus consecuencias, supone un entrenamiento gradual y un acompañamiento en las diferentes etapas de la vida, sin extremismos como: un pequeño decida donde cursar sus primeros años de escuela, o un padre elija la profesión que ha de estudiar su hijo mayor de edad.
  • Educar para la reflexión: especialmente para aprender de los errores, analizar como se llegó a ellos y cual puede ser la forma de evitarlos.
  • Actitud crítica ante los medios de comunicación, apreciación de la cultura que promueven, valoración de la moral que propagan y elección de conductas.
  • Conducirlos a formar sus criterios de lo bueno y lo malo dentro de un contexto y fuera de él. Asumir el conflicto ante las diferentes formas de pensar y comprender las percepciones individuales como válidas para algunos y pocas veces para todos. El criterio del bien o el mal no lo da la normalidad de su práctica, sino la conciencia práctica de cada persona.
El ser humano debe llegar a tener una conciencia muy bien entrenada, desde sus primeros años, para que pueda diferenciar las cosas que están bien o mal hechas, las cosas de las que tiene que hablar y de las que tiene que callar. Esto les hará poner en práctica, las otras virtudes y valores humanos que haya aprendido y comprenderá mejor a sus amigos, familiares y a la sociedad en general.

En una sociedad global, cuyos valores evolucionan constantemente, urge formar la conciencia como un núcleo de certeza donde pueda levantarse la educación para la integridad personal, sólo así el ser humano podrá construir una individualidad que le sostenga y se transforma conscientemente al construir su entorno.