viernes, 14 de febrero de 2014

La complicidad creativa del Educador del Siglo XXI con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.


 Comunidades de Aprendizaje en red: del aprendizaje formal limitado al informal e ilimitado 


En la primera década del siglo XXI se realizan diversos análisis sobre la pertinencia del modelo educativo vigente en el contexto de la sociedad global;  con la aplicación de las pruebas PISA y ENLACE, en México se pone en evidencia la ineficacia del modelo tradicional que se practica en no pocas de sus instituciones y se evidencia que muchos  egresados no están preparados para integrarse al campo laboral y desempeñarse eficazmente al enfrentar los desafíos de una sociedad compleja.

En consecuencia la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE), recomienda que el modelo educativo del Siglo XXI ha de reorientarse hacia la formación del alumno para que éste sea el generador de su aprendizaje y sea capaz de asumir las  circunstancias de un ambiente laboral condicionado por los avances de la tecnología. Así mismo, la OCDE destaca que la educación actual ha de  promover el saber ser, conocer, hacer y convivir, es decir, ha de ser integral.

El nuevo contexto reclama de la escuela la capacidad de innovarse, de tal forma que sus egresados no se limiten a una educación enciclopédica, que resulte obsoleta cuando los conocimientos no puedan ser aplicados en la solución de problemas de la vida cotidiana, sino que desarrolle en los educandos, de manera constructiva, la capacidad de aprender contenidos nuevos, de interactuar con la inteligencia colectiva que circula en las redes  y que le aporta información para la toma de decisiones y la solución de los problemas complejos que enfrenta constantemente.


En los albores del nuevo milenio, los actores principales del proceso de aprendizaje tienen características que posibilitan o frenan esta transición del proceso de transformación de las instituciones; por un lado, los educandos poseen cada vez más habilidades digitales natas, por otro, muchos docentes se resisten a emigrar de sus métodos tradicionales de enseñanza a innovadoras formas de provocar procesos de aprendizaje con ayuda de las nuevas tecnologías; la causa no radica en que no estén convencidos de su eficacia, sino en la incertidumbre que representa usarlas cuando no fueron entrenados en ello.

Las redes de comunicación contienen grandes cantidades de conocimiento que está incrementándose y actualizándose constantemente, que permanece disponible para quien desee consultarla las veinticuatro horas y que ofrece espacios interactivos para compartir, crear y criticar.

De lo anterior se puede derivar la oportunidad de una complicidad creativa  entre el Educador del Siglo XXI  y las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación que promueva:

A.      La conciencia de interactuar en las redes formando comunidades de aprendizaje que colaboran en la construcción del conocimiento: Es importante procesar la información que ofrece la red y más relevante es aprender a compartir en ella. Aprender a conocer.

 


B.      Un pensamiento crítico y creativo capaz de utilizar la información pertinente en cada caso, de cuestionar y analizar la dinámica de los hechos sociales y de argumentar adecuadamente las opiniones y conocimientos compartidos a la comunidad. Saber ser

C.      Un liderazgo propositivo de relaciones personales y virtuales que promuevan la cooperación, la responsabilidad y el respeto. Saber convivir.

D.      Un aprendizaje informal permanente, apoyado en las nuevas tecnologías, que trascienda las fronteras del aula, sea ilimitado y permita desarrollar las habilidades de resolución de problemas. Saber hacer.

Estas líneas de intervención exigen una actualización del docente en la que éstos se aventuren a manejar las nuevas tecnologías con la certeza de encontrar en ellas el espacio más propicio para formar comunidad con sus alumnos y en general con la sociedad del conocimiento.

 

 

 

 

sábado, 8 de febrero de 2014

Educar para la paz: desafío de la sociedad actual.



“La educación es esencial para construir la paz en la mente de las personas”, afirma la UNESCO al definir su misión al ser creada en 1942 en un contexto en el que final de la Segunda Guerra Mundial se veía lejos y los países miembros de este organismo intentaban tomar medidas que evitaran conflictos bélicos posteriores;  a casi sesenta años de terminada la guerra, la urgencia de construir la paz continúa vigente en los nuevos escenarios en que se desarrolla el ser humano.

Los educadores han de volver la mirada a los distintos entornos de la vida de la persona, dejarse cuestionar por la realidad que de ellos emerge y ser creativos para transformar su práctica educativa de tal forma que esta responda a los desafíos que, actualmente conlleva el comprometerse en la formación de la persona. De aquí deriva que considere:

a)     La persona  como ser individual con características físicas, psicológicas y espirituales únicas, como ser inacabado, libre e inteligente que es capaz de construirse y humanizarse plenamente, en un proceso que se realiza a lo largo de toda la vida.

b)     La familia primer microentorno donde la persona aprende a hacer, a ser, a conocer y a convivir. En la vida familiar y del ejemplo de los padres se inicia el proceso de internalización de los valores y la cultura, se ejercitan los límites y se aprende a asumir el conflicto que representa la incertidumbre de los cambios personales o sociales.

c)     La escuela cuya misión  es conducir a que sus estudiantes tengan las condiciones necesarias para aprender a conocer,  ser,  convivir y  hacer, con equidad y calidad, con pertinencia y relevancia; es decir, respondiendo a los desafíos sociales que representa el contexto histórico en el que se insertan los individuos y las instituciones.

d)     Finalmente, La comunidad social y sus características complejas consecuencia de los acelerados cambios que sufre con los avances de la ciencia y la tecnología y la inestabilidad de los patrones de convivencia que han de adecuarse continuamente a nuevas circunstancias.

De lo anterior dimana que la educación, como instrumento de transformación de los diferentes niveles de las estructuras sociales, deba hacer suyo el principio de incertidumbre característico de la acelerada evolución de los escenarios antes descritos y el cual se convierte en trayecto inminente a transitar si pretende construir los cimientos  sólidos, “núcleos de certeza” como los denomina Edgar Morin, sobre los que se construyan nuevos esquemas de convivencia en la paz.

Considerando lo anterior se concluye que la educación ha de extender su mirada más allá de los límites de la educación formal y establecer nuevas líneas de acción que influyan los diferentes escenarios donde se desarrolla la vida del ser humano. Es probable que las manifestaciones de violencia que caracterizan, en gran medida, a varias sociedades actuales sean el síntoma de la deficiencia de los sistemas educativos de las mismas.

Es verdad que los sistemas educativos de las naciones se ven rebasados por los desafíos de la sociedad actual y están llamados a escudriñar respuestas a estos, también es cierto que las Instituciones educativas han de buscar estrategias que les permitan  afrontar esos retos y ello implica, primordialmente, que rompan las fronteras de sus muros y extiendan su labor formativa a los miembros de los diferentes escenarios en que se desarrolla la vida de sus estudiantes; es posible que este sea un paso firme en la construcción de la paz y aunque no represente la solución definitiva es el principio de la construcción de núcleos de certeza que generen una convivencia más pacífica.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Reinventar al Educador del siglo XXI


Reflexión a partir de la noticia del joven ruso que asesina a un profesor


En los últimos días se ha escuchado la noticia del adolescente ruso que asesina a un profesor de su escuela, los medios mencionan que el joven era un buen alumno que sufrió una crisis emocional y que actúo impulsado por sus sentimientos. La noticia puede tornarse irrelevante en un mundo que parece acostumbrarse a estas manifestaciones de violencia o despertar la reflexión de quienes realmente pretendan comprometerse en la encomiable tarea de educar.

Entrelíneas del hecho se vislumbra en parte la verdad del mundo actual que, caracterizado por la incertidumbre de los cambios sociales, la versatilidad de las redes de comunicación y los avances de la ciencia y la tecnología, tiene sed de humanización y clama por la atención a la individualidad de la persona en una realidad en que ésta parece diluirse. En este contexto el papel del educador encuentra la pauta de su reinvención: En la avalancha de las constantes transformaciones sociales es posible encontrar continuas oportunidades de humanizarse y humanizar a sus alumnos durante todo el proceso educativo.

Reinventarse para saber ser


Del planteamiento anterior emerge el énfasis que ha de poner el educador en su formación, la cual no puede limitarse a la adquisición de competencias pedagógicas, tecnológicas o académicas, sino que ha de tener un firme entrenamiento en la integración de su personalidad, en las habilidades de relaciones humanas y de resolución de conflictos y, especialmente en el acompañamiento de otros. El educador ha de ser consciente de que sus discípulos internalizarán más actitudes y valores a partir de su ejemplo de vida que de sus discursos, por ello como mediador de valores ha de ser coherente, disciplinado e íntegro.

Reinventarse para saber convivir


Consecuencia de un compromiso de ser plenamente humano, el educador podrá proponer entornos educativos regidos en los principios del respeto, la autorregulación, el diálogo, la escucha, la autoridad, la cooperación y la negociación; es decir convertirá toda situación en un espacio de entrenamiento para la convivencia armónica y la procuración de la paz mediante la prevención.

Reinventarse para saber conocer


En una realidad compleja en constante evolución no es suficiente, como antaño adquirir conocimientos vacíos de sentido, es preciso, en una sociedad de la información y de la tecnología, desarrollar habilidades para aprender a conocer:  es decir, a seleccionar, clasificar, analizar y utilizar la información pertinente para la toma de decisiones y la resolución de problemas de la vida cotidiana. De esta forma el educador desarrollará un pensamiento crítico capaz de provocar en sus alumnos procesos de búsqueda de aprendizajes relevantes y significativos y de acompañarlos en la búsqueda de soluciones para enfrentar situaciones inciertas y complejas que les presenta el contexto actual.

Reinventarse para saber hacer


Las herramientas de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación representan para los docentes una oportunidad para ser creativos y delinear nuevas estrategias para acercarse a los alumnos, conocer sus intereses y proponerles un uso crítico y seguro de las mismas que les conduzcan a una vida más digna.

Al igual que al adolescente ruso no le bastó ser un estudiante destacado, para saber manejar sus emociones,  es posible que muchos jóvenes actuales no les baste la educación  que reciben para saber ser más humanos y sobrevivir con dignidad en una sociedad tan compleja e incierta, por ello es urgente que el educador del  Siglo XXI mantenga una actitud de flexibilidad y dinamismo que posibilite su reinvención constante y su disposición a trasmitir lo esencial: el ansia de ser seres humanos dignos.